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Gurú Teg Bahadur es el noveno Maestro en Sikh Dharma. Nació en Amritsar, India y abandonó su cuerpo físico en Delhi, India. Era el hijo menor de Gurú Hargobind. Su madre era Mata Nanki Ji. Su esposa era Mata Gujri Ji. Era el nieto de Gurú Arjan y su hijo era Gobind Rai, quien más tarde se convirtió en Gurú Gobind Singh.

Desde los primeros años de su juventud, Gurú Teg Bahadur fue de naturaleza meditativa. Antes de convertirse en Gurú, pasó muchos años en meditación. Su esposa participaba con Él en estas rigurosas prácticas. Como los primeros cinco Gurús del Sikhismo, Gurú Teg Bahadur tuvo experiencias místicas con el Shabad y compartió sus experiencias a través de canciones. Como Gurú Nanak, viajo a lo largo ya lo ancho, estableciendo nuevas comunidades y nutriendo a las que no habían sido visitadas por ninguno de sus antecesores desde los tiempos de Gurú Nanak.

El final de su vida es un gran testimonio del compromiso Sikh a favor de la tolerancia inter religiosa y del derecho de cada individuo de seguir su camino espiritual libremente. El emperador mogol Aurangzeb, había empezado una ambiciosa campaña de conversión, donde los líderes del Hinduismo eran obligados a aceptar el Islam o a ser torturados hasta la muerte. Fue así que, un grupo de líderes del Hinduismo fueron a hablar con el Gurú y le pidieron que interceda en su nombre ante Aurangzeb. Sabiendo que esto significaría su muerte, Gurú Teg Bahadur, aceptó. Le hizo una oferta al emperador, si Aurangzeb podía convertirlo todos los lideres del Hinduismo aceptarían el Islam, pero si no lo lograba, ellos serían dejados en paz.

Gurú Teg Bahadur, junto a tres de sus Sikhs, Bhai Matti Das, Bhai Sati Das y Bhai Dayala, se entregaron para ser encerrados. Fueron sometidos a terribles torturas. Los tres Sikhs murieron, sin embargo la tortura del Gurú continuó. El emperador le pidió que muestre algún signo de que era un hombre santo, algún milagro, pero Gurú Teg Bahadur se reusó a realizar algún milagro y a convertirse. En vez de esto, le dijo a sus torturadores: “¿Por que estamos malgastando nuestro tiempo de esta manera? Podríamos estar meditando y orando juntos”. Fue así como el emperador se dio cuenta de que no podría convertir al Gurú, en vez de liberarlo, ordenó que le cortaran la cabeza.

Antes de ir a prisión y ser torturado, Gurú Teg Bahadur había escrito una nota que debía ser entregada al emperador después de su muerte. Cuando la nota le fue entregada al emperador, este leyó: “Este, entonces, es el mayor de los milagros. Que yo haya dado mi cabeza, pero no mi Fe”.


Fuente: Sikhdharma.org

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